El Papa denuncia la intoxicación de la prensa que sólo presenta como noticia el mal
Y es la observacion mas oportuna y pertinente que ha hecho el representante de la iglesia en los ultimos dias. Porsupuesto no ha tenido repercusión.
La sangre, la fatalidad, la carne expuesta sobre una acera o un torax furiosamente apuñalado es la vitrina de los periódicos que quieren agotar su tiraje y el tapiz de todo kiosko que se precie de bien surtido. Si se leen a diario adormecen la sensibilidad, yo ya no tengo ascos ni me estremezco con el dolor ajeno, y si acaso los tuviera una nueva dosis de morfínica informacion me espera en el noticiero televisivo nocturno hasta la somnolencia. Sueño entonces que toda esta sangre que emana de cadaveres hinchados corre por el rio que cruza mi ciudad y desemboca en dominicales lagunas artificiales y riega hermosos jardines sobre los que un grupo de sofisticados niños violados juegan a asesinarse con pistolas y cuchillos, a saltar soga sí, amarrada a sus cuellos que apenas dejan salir chillidos como risas, en muecas felices hartas de maldad y las parejas se muerden las lenguas y abren los pechos con las manos y con estas mismas se arrancan el corazon y lo estrujan aún latiente sobre los manteles donde una madre ha de servir la cena caliente a sus desquiciados parientes...
Me gusta la prensa, me hace sentir que todas la cosas malas le suceden a otros y no a mi, que la muerte es un personaje de la farandula y por lo tanto solo existe en mi television o en la pagina anterior de mi crucigrama. Ya no recuerdo qué se siente leer una "buena noticia".